Por qué un taller y no un revendedor más
Cada línea se describe por micraje, capacidad en centímetros cúbicos y aptitud para horno o freezer. No hay fichas armadas con datos de relleno: lo que figura es lo que se fabrica y lo que se despacha.
Un contenedor rectangular con tapa para viandas escolares no se elige igual que una fuente redonda para tartas o un envase de congelado porcionado. La decisión arranca por el uso, no por el precio por unidad.
Trabajamos con packs cerrados y descuentos por volumen para revendedores de cotillón y distribuidoras de insumos. El pedido se arma según la producción semanal de cada cliente, sin obligarlo a stock que después no rota.
Cocinas, rotiserías, panaderías, servicios de catering y repostería encuentran en el mismo taller las bandejas para delivery y los envases para congelados. Una sola línea de contacto, un solo criterio de calidad.
Antes de cerrar un pedido por volumen se puede contrastar micraje y formato sobre la preparación real. Es la forma más honesta de saber si la bandeja resiste el recorrido, el horno o el frío que va a enfrentar.
Si querés ver cómo se ordena el trabajo antes de un pedido mayorista, podés revisar el proceso de fabricación y despacho o consultar las líneas y condiciones de venta.
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